
FICHA DEL AVE
AVIÓN COMÚN
El avión común construye sus característicos nidos de barro en lugares resguardados, bajo la protección de un alero. Es una especie muy asociada al ser humano, que depende casi exclusivamente de los edificios para nidificar.

Avión común occidental
©Juan Varela

Distribución modelizada del avión común en España
Atlas de aves SEO/BirdLife
Aspectos clave
Su presencia en un edificio es fácilmente comprobable en cualquier momento del año, a pesar de que la mayoría de estas aves pasa el invierno en África, pues sus nidos son característicos y muy visibles.
Al igual que las aves, los nidos están protegidos y deben ser conservados aún fuera de época de nidificación, ya que su construcción supone una enorme inversión de energía y tiempo para las parejas, que tendrá que ser sustraído del esfuerzo dedicado en la cría si desaparecen. Por ello, estas aves reutilizan sus nidos de año en año, aunque requieran arreglos.
Si las necesidades de la obra implican que haya que eliminar los nidos, hay que solicitar autorización al órgano ambiental correspondiente, generalmente las consejerías o delegaciones provinciales de medio ambiente. Como medida compensatoria, es recomendable colocar tantos nidos artificiales prefabricados como los que han sido destruidos, en los mismos lugares, de manera que las aves reencuentren “su nido” a su regreso desde África.
En obra nueva puede ser muy interesante instalar nidales prefabricados si el entorno y el edificio reúne las características adecuadas.
¡Atención!
Es bastante habitual confundir a los aviones con las golondrinas y los vencejos. Sin embargo, distinguir su presencia es muy sencillo, ya que sus nidos son muy distintos.
Los aviones y las golondrinas construyen nidos de barro que son fácilmente observables desde el exterior, mientras que los vencejos crían en el interior de grietas y huecos y sus nidos no son visibles. Para distinguir entre un nido de golondrina y uno de avión común hay que fijarse en su forma y en el lugar donde están situados. Los nidos de avión común están adheridos por su parte superior al saliente de los tejados, de forma que forman una cámara interior totalmente cerrada salvo por un orificio de entrada y salida. A diferencia de las golondrinas, esta especie suele preferir lugares elevados (aunque en ausencia de enclaves propicios puede bajar también hasta un segundo piso) donde llega a formar colonias muy nutridas y con los nidos muy juntos e incluso solapados.
Los nidos de golondrina tienen forma de medio cuenco abierto por la parte superior y suele estar adherido a la pared aprovechando cualquier elemento que sirva de sujeción extra en su base, a no demasiada altura -habitualmente a la altura de la calle o un segundo piso- y a cubierto de algún soportal o tejadillo, o incluso dentro de un edificio abandonado, garaje abierto, etc.
Requerimientos de nidificación
Los aviones comunes construyen sus nidos bajo los aleros, justo en la intersección de la fachada con el saliente de la cubierta, de forma que este proteja el nido de la lluvia. Habitualmente prefieren alturas mayores a las golondrinas, aunque en pueblos en los que no haya edificios altos pueden usar aleros de viviendas de una única planta.
Normalmente son aves coloniales muy gregarias y, a diferencia de las golondrinas, pueden llegar a agrupar numerosos nidos en muy pocos metros de alero, siendo frecuente que los nidos se construyan de forma adosada, unos contra otros. Si pueden elegir, prefieren aleros que den a grandes patios, plazas, o cualquier espacio abierto pero protegido perimetralmente por otros edificios de los vientos dominantes. A diferencia de las golondrinas, los aviones comunes cazan insectos a mayor altura, por lo que pueden cazar sobre las ciudades y, por tanto, pueden instalar sus colonias en plena zona urbana, además de en pueblos y en zonas urbanas periféricas.

Nido de avión común ocupado
©Erni/shutterstock.com

Nidos típicos de avión común
©Gcarnero/shutterstock.com
Soluciones
La solución para compensar los daños o favorecer a los aviones comunes es colocar nidales prefabricados, que se pueden adquirir en tiendas especializadas o construir con madera y arcilla. Para ello, es necesario tener en cuenta las necesidades de nidificación expuestas anteriormente y las siguientes consideraciones:
- Por algún motivo, los aviones comunes parecen elegir primero los nidos artificiales ligeramente “rotos”, de forma que pueden realizar ellos mismos con barro las reparaciones necesarias. Existen nidales artificiales inacabados en el mercado, como el que aparece en la imagen de la derecha.
- En el caso de edificios de obra nueva que cumplan los requisitos estructurales y de localización propicios para el avión común, se puede colocar algún nido en ubicaciones idóneas para que actúe como “reclamo” para aquellas aves que han perdido sus nidos o sus lugares de nidificación. Se recomienda empezar por unos pocos y hacer un seguimiento de su ocupación.
- Para evitar posibles inconvenientes por la caída de excrementos, se recomienda seleccionar bien los lugares para instalar los nidales, evitando hacerlo encima de ventanas, puertas y lugares muy usados o transitados, como patios y terrazas.

Nido artificial doble de avión común del fabricante Schwegler

Nido artificial de avión común incompleto del fabricante Schwegler

Nido de avión común prefabricado y completado por la pareja que lo ha ocupado. ©Schwegler
Cuando colocar nidales artificiales para estas especies
Los aviones comunes construyen sus propios nidos, para lo tienen que hacer un gran esfuerzo, expuesto a la complicación que puede suponer una primavera especialmente seca en las que sea difícil encontrar barro. Por ello, si una obra va a destruir sus nidos, es conveniente facilitar su reproducción colocando nidales artificiales en los lugares que ocupaban los anteriores. De esta forma, a su llegada de sus zonas de invernada, las aves podrán dedicar todo su tiempo y energía a la cría.

